Hace ya bastante tiempo que unos amigos y yo montamos un equipo de baloncesto para seguir practicando y reunirnos una vez por semana. Tampoco es que el torneo municipal sea muy competitivo, pero la verdad es que en estos años hemos perdido pocos partidos... aunque eso sí, casi siempre quedábamos segundos de nuestro grupo.
Pero este año cambió nuestra suerte y volvimos a quedar primeros. Así que nos clasificamos para jugar contra los campeones de los otros tres grupos de nuestra liga.
El sábado jugamos la semifinal contra el equipo de un amigo mío de la escuela. Por desgracia el finde pasado mi amigo se lesionó en un tobillo y no pudo jugar el partido... bueno, "por desgracia" porque mi amigo es muy muy bueno. En fin, empezamos el partido muy bien y llegamos al descanso con 14 puntos de ventaja. En la segunda parte se lesionó uno de los mejores de nuestro equipo y nos complicamos un poco la vida, aunque al final acabamos ganando 61-55. Así que nos metimos en la final del domingo.
En la final nos enfrentábamos contra el ganador de la otra semifinal. Un equipo al que ya nos habíamos enfrentado en 8-9 ocasiones otros años y que, a pesar de haber sido siempre partidos ajustados (hasta jugamos un par de prórrogas), siempre nos habían ganado. Para colmo son un equipo bastante marrullero, con un par de indeseables de cuidado.
Empezamos bastante bien el partido y pronto nos pusimos por delante. Sin embargo nunca tuvimos grandes ventajas y llegamos al final del primer cuarto bastante igualados en el marcador. En el segundo nos vinimos abajo. No conseguíamos meter una canasta a pesar de hacer buenos lanzamientos y ellos no paraban de encestar. Se pusieron 24 puntos arriba, aunque al final logramos reducir un poco la diferencia y llegamos al descanso perdiendo 41-25. Sí, sólo habíamos metido 25 puntos y perdíamos de 16.
Empezamos la segunda parte encajando un triple. 19 puntos abajo. Y a partir de ahí nos enchufamos de nuevo al partido. Empezamos a defender más fuerte y a correr el contraataque. Conseguimos ponernos a 3 puntos de diferencia, aunque terminamos perdiendo el cuarto de 6.
El último cuarto se presentaba emocionante, pero la verdad es que no conseguíamos acercarnos en el marcador. Hubo bastantes faltas y muchos tiros libres, pero todo seguía igual. Y así llegamos al final del partido. De pronto un par de buenos ataques nuestros y un par de fallos suyos nos colocaron 2 puntos abajo a falta de 25 segundos y con dos tiros libres a favor. Fallamos el primero y metimos el segundo. 73-74, lástima. 1 abajo. Ellos hicieron una jugada larga. Tiraron y fallaron. La pelota parecía viva, hubo muchos rechaces y acabamos tirándola fuera. Más lástima. Sacaron de banda e hicimos falta. Quedaban 6 segundos para el final. Su jugador metió el primer tiro libre. 73-75, dos abajo. Pero falló el segundo.
Todo pasó muy rápido. Rebote del balón en el aro. Dos jugadores tocan la pelota y acaba en manos de mi compañero Jorge. Se la pasa a Míkel en medio campo. Levanta la cabeza y ve a su hermano Jose en campo contrario. Se la pasa. Jose recibe la pelota. Se gira hacia el aro y tira de tres desde la línea.
La pelota voló. Sonó la bocina marcando el final del partido. Y la pelota entró limpia en el aro. Entró. Entró. Ganamos? 76-75. Ganamos, ganamos, ganamos. Jajaja. Sinceramente, parecía el final de una peli americana. Bueno, tan sólo era una liga municipal y no íbamos a volvernos locos. Pero oye, era la primera vez que quedábamos campeones de una liga de 40 equipos. Así que nos fuimos a celebrarlo!

Ahí estamos todos, con la 'presi' y el hijo de Javi incluidos